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martes, 15 de febrero de 2011

"Primera generación" Escrito por Kim Pérez

El comentario de la semana - Diario Digital Transexual
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Escrito por: Kim Pérez

Una muchachilla transexual sale a la intemperie de la noche de Tenerife.

Es guapa y alta; a partir de entonces, pasa alegrías y calamidades. Tiene que luchar por sí misma, sobrevivir.

Se encuentra en lo más hondo de la vida social; por debajo de todo, por debajo de los más pobres, están las transexuales (Así lo vio Dominique Lapierre, en "La ciudad de la alegría")

Va a Madrid; sobrevive. A veces, ve el otro mundo, el de lo respetable. Aunque parezca una quimera, se aferra a él, en lo que puede. Es el mundo de los apartamentos de clase media, el de los combates políticos, el de la defensa de todos los que están abajo. A veces pasa por delante del Palacio de los Dos Leones.

En medio de esos combates, se encuentra con que tiene que realizar muy personalmente uno. Duda, porque lo puede perder todo, pero se decide porque tiene que poder mirar a las compañeras transexuales cara a cara. Hace el combate. Sale la Ley de Identidad de Género.

Casi cuatro años después, ella, una persona transexual, por decisión de Tomás Gómez, puede ser elegida diputada a la Asamblea de Madrid. De las calles de Tenerife a un lugar donde puede luchar día a día por los intereses generales y, desde luego, por los intereses de las personas transexuales, las que hasta hace nada éramos lo último de lo último, estuvieran dando la cara o en la más profunda de las cárceles interiores de la vergüenza, la culpa y el miedo.

“Equilicuá!”

No se trata únicamente de una historia personal, sino de una historia profundamente colectiva.

Somos la primera generación, desde hace sólo una veintena de años, que llega a la libertad y al respeto colectivo.

Hace sólo treinta años, éramos como mucho los mariquitas que tenían que ganarse un sitio humildísimo en la sociedad a costa de ser graciosos.

Quienes tenían el valor de afrontar esa perspectiva. Como la Paca del Puerto de Santa María, que paró una procesión poniéndose en medio y gritando “¡Muera Franco! ¡Muera Franco!”

O como Marieta y Bárbara, hermanas gemelas, que a fuerza de inocencia acabaron en la Cárcel de Huelva.

Otras no tuvimos tanta valentía. Y esto era lo normal, la valentía y el miedo, durante años y años, entrando en la profundidad de los siglos, siglos y más siglos, milenios.

Esto es lo que han conocido, durante milenios, las personas transexuales y homosexuales. Esto es lo que hemos conocido incluso nosotras, que para describir el horror, sólo tenemos que recurrir a los recuerdos personales, ya casi olvidados, porque el ser humano tiende a olvidar todo lo malo y a recordar sólo lo bueno.

Somos tan la primera generación, que la divisoria pasa por nuestras propias vidas.

Hace poco más de un siglo que un talento como el de Óscar Wilde fue condenado a la humillación pública y a trabajos forzados por ser homosexual. Hace nada, ahora mismo, ahora, pese a lo que hemos conseguido en algunas naciones, hoy, año 2011, que el silencio es el dolor que empapa, sigue empapando, muchas vidas transexuales y homosexuales.

No tengo más que mirar a algunas amigas queridas para comprender ese dolor, que no es cosa del pasado, sino del presente que comienza con la luz fría y gris de esta mañana concreta.

¡Hablar! ¡Sólo hablar! ¡Sólo poder hablar! No es lo que hemos conseguido. Es lo que estamos consiguiendo, por primera vez en la historia de milenios, aquí y ahora.

Cuando alguien me opone el tópico contra el Orgullo Gay de “que no sé de qué se enorgullecen”, respondería: ¡De esto! ¡De vivir vidas normales! ¡De haber sobrevivido!

Para ser justa, tengo que recordar toda la dimensión colectiva de este milagro que estamos viviendo.

De aquella pequeña manifestación de mariquitas, de carolinas, protestando por la destrucción de un urinario (un lugar de encuentro), que tuvo lugar en Barcelona en 1933, desde el Paralelo, por Sant Pau, a las Ramblas y a Colón, y de la que ha guardado memoria universal Jean Genet, en "Journal du voleur" (se lo leí a Didier Eribon)

¡Quizá la primera del mundo, en la revolucionaria Barcelona que luego vería los desafíos de Ocaña y Nazario!

Del combate del bar Stonewall, en 1969, protagonizado por la transexual puertorriqueña Sylvia Rivera, a quien, como parte de tantos milagros, pude conocer en Bolonia en 2000. ¡Descansa en paz, compañera!

En nuestra Península, de la nueva manifestación de transexuales en Barcelona, aquella tan valiente de 1977, según creo recordar, cuando todo era todavía peligroso y comprometido, al principio de la Transición. ¡Siempre las transexuales en vanguardia!

De la fundación de Transexualia, en Madrid, en 1989, la primera de nuestras asociaciones, surgida de las necesidades de solidaridad real entre quienes no podían tener más medio de vida que la prostitución.

De las gestiones de Ben Amics, de Palma de Mallorca, las primeras que me constan en el ámbito parlamentario. ¡Seguramente me olvido de muchas vanguardias! ¡Perdonadme!

De la invitación a la sesión plenaria del Parlamento de Andalucía, el 11 de febrero de 1997, la primera vez en que las personas transexuales entrábamos oficialmente en un Parlamento y éramos saludadas respetuosamente por todos los grupos parlamentarios. ¡Me acordé de lo que habrían dicho o llorado tantísimas generaciones de mariquitas, ante humilladas! Allí tuvo que estar Rosa Pazos Torres, y no estuvo. Que en paz descanse también. Estuvimos Merche Camacho, María Banderas, nuestra amiga Lola Izquierdo, psicóloga que estaba con nosotras, y yo. Y fue gracias a la iniciativa y las gestiones de otra amiga, la diputada Carmen Molina.

De la sesión del Congreso de los Diputados de 14 de abril del mismo año de 1997, propuesta por la diputada de IU Inés Sabanés, secundada por el diputado socialista Ángel Díaz Sol, trabajada por el activista gay Andrés de la Portilla, en la que por primera vez nuestros asuntos llegaban a las Cortes, y que logró la unanimidad de todos los grupos, aunque después quedó en nada por los manejos del PP.

De tantas y tantas batallas por derechos aparentemente individuales, en Hacienda, en la Dirección General de Prisiones (por los derechos de internas y también de funcionarias), en la Guardia Civil, en la Marina, en el Ejército, por los derechos de tutela de los hijos, por el trabajo, batallas que en realidad eran colectivas, por nuestros derechos y los de toda persona humana.

De la Ley de Identidad de Género de 2007, promovida por esta persona de cuya obra estoy hablando hoy, y apoyada por Andrea Muñiz, Gina Serra, y tantas otras personas como Joana López, José Mantero y Jaume d'Urgell, y muchas más que buscaron por ejemplo los protocolos de la Cruz Roja para atender a las huelgas de hambre, o Lynn Conway y Stephen Whittle, que dieron cobertura a esta iniciativa en el extranjero; razón que fue secundada por Pedro Zerolo, con la aquiescencia de De la Vega y Zapatero.

Y así llegamos a 2011. Y a las elecciones de mayo, que si todo va bien, confirmarán en dónde estamos; dónde está el reconocimiento de nuestra dignidad humana

Kim Pérez 14-02-2011
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Video que muestra parte de la Memoria Histórica Transexual en España


lunes, 14 de febrero de 2011

"El sexo no está en los genitales", entrevista a Andrea Muñiz presidenta de TRANSEXUALIDAD-EUSKADI y a Ares Piñeiro miembro de Errespetuz

El Diario Vasco y El Correo-.
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Por María José Carrero

- Dos transexuales operados relatan la dramática experiencia de nacer en un cuerpo «equivocado»

Las elecciones del próximo 22 de mayo marcarán un antes y después para las personas transexuales. Por primera vez, un Parlamento -la Asamblea de Madrid- contará en sus escaños con una diputada del colectivo también conocido como transgénero. Carla Antonelli figura en los puestos de salida de la candidatura del PSOE que encabeza Tomás Gómez para las autonómicas. El camino hasta convertirse en 'señoría' no ha sido fácil para ella. Tampoco lo es la vida diaria para los transexuales que tienen que enfrentarse a los prejuicios de una sociedad que, además de desconocer su realidad, les margina e, incluso, les convierte en objeto de burla.

La donostiarra Andrea Muñiz y Ares Piñeiro, de Santurtzi, son dos ejemplos de la lucha de este grupo por hacer valer sus derechos. Al frente de las asociaciones Errespetuz y Transexualidad Euskadi, respectivamente, han liderado diferentes batallas como conseguir que, a finales de 2009, Osakidetza incluyese entre sus prestaciones las operaciones de reasignación sexual (*1) que, hasta entonces, subvencionaba para que se practicaran en clínicas privadas. La medida no llegó a tiempo para Ares. Andrea, en cambio, es una de las diez personas operadas en Cruces en estos catorce meses. Uno y otra relatan su experiencia por haber nacido con unos órganos sexuales con los que nunca se identificaron.


Ares Piñeiro

«Quería un barco pirata, pero los Reyes siempre me traían muñecas»

«Nací con cuerpo de mujer, pero soy hombre». Si algo molesta a Ares Piñeiro, 38 años, es cualquier referencia a la etapa en la que su físico era femenino. Y le molesta por una razón muy simple: «soy hombre y siempre lo he sido», proclama tajante. «El sexo no está en los genitales, sino en la cabeza». Esta frase refleja el sufrimiento que arrastra un transexual hasta lograr que mente y cuerpo sintonicen, que vayan a la par, sin interferencias.

Ares -su nombre anterior no existe, lo quemó hace tiempo «igual que las fotos»- percibió desde muy pequeño que algo no le cuadraba. «Quería tener 'pitilín'. Quería un scalextric o un barco pirata, pero los Reyes me traían siempre una muñeca, así que terminé por tirarla por la ventana», cuenta este joven de Santurtzi, cuyo recuerdo de la infancia es bastante amargo. «En el colegio, lo que deseaba era jugar con otros niños y no me dejaban. He sufrido insultos. No llevaba lazos, no me gustaban; quería ropa de chico porque siempre me he sentido chico, pero lo que me llamaban era 'marichico' o 'chicazo'»

La niñez no fue fácil, pero la adolescencia resultó un horror. Si por lo general se trata de una etapa difícil por los cambios hormonales, puede resultar un tormento para personas como Ares. «La pasé solo, sufriendo en silencio. Decidí que me vestiría como un hombre». Una consecuencia directa del drama interno fue el fracaso escolar. A los 15 años, el chaval con aspecto de chica dejó de estudiar y se encerró en la habitación. El drama individual adquirió dimensión familiar. «Mis padres veían lo que pasaba, pero les costaba admitirlo. Tampoco conocíamos a nadie en la misma situación».

Ares empezó a ver la luz al final del túnel cuando contactó con el servicio vasco de atención a homosexuales, bisexuales y transexuales Berdindu. «Me permitió relacionarme con gente como yo». Tras aquel primer paso, entró de lleno en la acción. Puso en marcha Errespetuz, una asociación en defensa de los derechos de los transexuales. (*2)

Hace cuatro años, se operó. Como Osakidetza no cubría entonces esta cirugía, recurrió a una clínica privada. Necesitó dos meses para recuperarse, pero mereció la pena. «La reasignación de sexo no es cumplir un sueño, sino despertar de una pesadilla. Por fin mi cabeza estaba acorde con mi cuerpo», comenta. El cambio de nombre en el DNI le costó dos años. Ser Ares a efectos oficiales fue un respiro porque dejó de soportar miradas impertinentes cada vez que debía identificarse o tenía una entrevista de trabajo que siempre terminaba con el evasivo «ya le llamaremos».

Los coches son su debilidad. Tiene todos los carnés de conducir. Desde hace unos meses trabaja con un camión en el Ayuntamiento de Santurtzi. Además, cuenta con el respaldo de su familia. ¿Se puede pedir más? «Sí. Queda mucho por hacer. Hay que informar a la sociedad, seguir en la lucha para que otras personas transexuales no pasen por un sufrimiento tan largo».

Andrea Muñiz

«Sería una buena concejala»

Es donostiarra y afiliada al PSE, así que su aspiración política no debe producir sorpresa. «Estoy segura de que sería una buena concejala para asuntos sociales y temas de igualdad», se ofrece. «Lo puedo hacer muy bien». ¿Se darán por aludidos los dirigentes su partido? Andrea Muñiz es así de directa. Dice lo que piensa. Y piensa mucho, aunque por su extrovertido carácter puede no parecerlo.

Esta mujer transexual festeja tres cumpleaños porque ha nacido tres veces. La primera, el día de su llegada a este mundo, hace 41 años, con unos órganos sexuales «equivocados». La segunda celebración coincide con la fecha en la que pudo ser Andrea en el Registro Civil. De esto no hace tanto -poco más de tres años- y fue tras una larga pelea por hacer valer sus derechos tras la entrada en vigor de la Ley de Identidad de Género. Desde ese momento, dejó de tener que dar explicaciones siempre que le pedían el DNI. Al tercer y definitivo cumpleaños asistirá por primera vez el próximo 1 de marzo con motivo del primer aniversario de la doble operación -reconstrucción mamaria y vaginoplastia- que le ha permitido «vivir en paz» conmigo misma.

«Ha sido como volver a nacer a los cuarenta años. Me ha hecho mucho más consciente del sentido de la vida, de lo que significa nacer, vivir, morir, tener hijos o no tenerlos», comenta más seria. Y en su faceta más divertida señala que desprenderse «de lo que tenía entre las piernas» le ha permitido disfrutar del sexo como ella quería.

Fueron nueve horas de intervención y cinco días de cuidados intensivos, «pero volvería a pasar por ello. Me parto de la risa cuando la gente, desde su desconocimiento, dice 'es que quiere ser mujer'. ¡Como si hormonarte de por vida y meterte en un quirófano fuera un capricho!». Hasta conseguir el equilibrio entre el físico y la psique, Andrea ha recorrido «un camino durísimo». De niña ya percibía que «era diferente; pero, como es lógico, a esas edades no sabes qué te pasa».

A los 17, lo tuvo ya claro y decidió pasar a la acción. Esto es, pelo hasta la cintura y uñas bien largas y esmaltadas. Frente al rechazo de hermanos, encontró la comprensión de sus padres a los que, ya fallecidos, no olvida en sus blogs. Desde la página en internet, la presidenta de Transexualidad Euskadi exige medidas que pongan fin a la discriminación del colectivo. Le preocupa que haya todavía transexuales femeninas que tengan que vivir de la prostitución ante la imposibilidad de encontrar un empleo. «La sociedad debe valorar el trabajo que puede hacer una persona, no su sexo», clama. De momento, es un clamor en el desierto.
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(*1) La Asociación TRANSEXUALIDAD-EUSKADI, fue la Asociación que trabajó durante el transcurso de los años 2004 a 2007 con la parlamentaria socialista la Sra. Dña Coral Rodríguez Fouz, para poner en marcha la actual Unidad de Identidad Género que se encuentra en el Hospital de Cruces en Baracaldo (Vizcaya).Una vez aprobado el proyecto en noviembre de 2008, con Gobierno del PNV, se paralizó la promesa del Gobierno vasco. Tras ganar la Elecciones Autonómicas en 2009 el PSE-EE, dio órden de comenzar a intervenir quirúrgicamente a pacientes transexuales de la Unidad de Identidad de Género, y el 7 de diciembre de 2009 se realizó la primera intervención quirúrgica como había promovido y prometido el PSE-EE. Más información y fechas: Título iniciativa:Sobre la financiación del proceso de reasignación de sexo de las personas transexuales (2 de Noviembre de 2004). Y, Título iniciativa: Relativa al tratamiento de transexuales (27 de Septiembre de 2005).

(*2) La Asociación Errespetuz, fue fundada en el año 2008. La Asociación TRANSEXUALIDAD-EUSKADI fue fundada en 2002

«Ven mi nombre en la tarjeta y creen que la he robado»

El Correo-.
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Prefiere no dar su nombre de pila, al que ya no responde y que cambiará en cuanto obtenga la nacionalidad española. Se llama Linda, nacida en Argentina y casada con un español. Ha iniciado los trámites para homologar su título de enfermera y volver a trabajar. Para hacerlo «dignamente», lo mínimo es que «reconozcan mi nombre», clama. En estos momentos, engrosa la lista de espera en la Unidad de Género del Hospital Ramón y Cajal de Madrid para someterse a una operación de cambio de sexo, después de tres años de hormonarse. La cosa va lenta (lleva más de un año esperando), pero la cirugía en una clínica privada le costaría unos 12.000 euros. Linda se define activista de los derechos de los transexuales y ataca a las instituciones: «Si quieren que nos insertemos, que nos pongan herramientas. De lo contrario, la mayoría acaba ejerciendo la prostitución; somos la clase excluida de la democracia», sentencia.

Denuncia abiertamente el malestar que siente cuando en la consulta médica de atención primaria la llaman por su nombre de varón. «¿Te imaginas cómo mira la gente, a mí que voy siempre tan arreglada y coqueta porque soy y me siento una mujer?». O peor aun, que la traten como a una delincuente en cualquier centro comercial al entregar la tarjeta con nombre masculino. «Entonces me acusan de fraude y creen que la he robado. Es horrible, no nos pueden discriminar ni excluir de esa manera». Al menos, se siente apoyada por su familia, a quien ha hecho ver que ella nació «en un cuerpo equivocado».

jueves, 10 de febrero de 2011

TRANSEXUALIDAD-EUSKADI aplaude decisión de Tomás Gómez de incluir a la activista Carla Antonelli y condena ataque cristofascista de Xabier Horcajo


San Sebastián, 10 de febrero de 2011

La Asociación TRANSEXUALIDAD-EUSKADI aplaude el paso dado por el candidato socialista a la presidencia de la Comunidad de Madrid incluyendo en su lista a Carla Antonelli.

La activista se convertirá, después de las elecciones de mayo, en la primera mujer transexual de la Asamblea de Madrid. La inclusión de una persona transexual es una buena noticia para la visibilidad de las mujeres transexuales, para su normalización.

“Hay quien piensa que está todo conseguido pero, cuando es noticia que una mujer transexual vaya a ser diputada es porque no es una situación cotidiana aún hay un largo camino que recorrer para la normalización de las personas transexuales y más en especial el de las mujeres transexuales, más estigmatizadas laboralmente, teniendo en cuenta que el 80% de las mujeres transexuales, ejercen la prostitución” ha declarado Andrea Muñiz presidenta de TRANSEXUALIDAD-EUSKADI.

“Por otra parte desde TRANSEXUALIDAD-EUSKADI, condenamos las declaraciones cristofascistas realizadas por el señor Xabier Horcajo presentador del programa matinal de Intereconomía TV Otro gallo cantaría, en el que manifiesta su más acérrimo neo-franquismo, al ofender a la señora Carla Antonelli, pues ofendiéndola a ella, por extensión, el señor Xabier Horcajo nos ofende a toda la comunidad transexual y a nuestras familias, obviando y ofendiendo significativamente el Artículo 14 de la Constitución española” ha declarado Andrea Muñiz presidenta de TRANSEXUALIDAD-EUSKADI

Carla Antonelli será la primera mujer transexual diputada en un parlamento autonómico, pero esperamos que no sea la última persona transexual, en un cargo público político.